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Langostino: Nuevas areas de pesca habilitadas

El subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla, habilitó las subáreas 8 y 14, que quedan habilitadas a partir de hoy miércoles ampliando así el área de operaciones de la flota tangonera.

La pesca de langostino sumó dos nuevas subáreas habilitadas tras los buenos resultados obtenidos durante la prospección iniciada el sábado. Se trata de las subáreas 8 y 14, donde los registros fueron favorables tanto en volumen como en talla comercial del recurso.

La apertura de estas zonas, que se suma a otras subáreas que ya se encuentran operativas, amplía el espectro de trabajo para la flota tangonera. Por el momento, una importante cantidad de barcos se mantiene concentrada hacia el sur, donde las capturas vienen mostrando buenos rendimientos.

Postura del director del Inidep con respecto al descarte del langostino

El director  de Investigaciones del Inidep, Otto Wöhler sostuvo que el descarte de cabezas en el mar forma parte de un proceso natural del ecosistema y consideró que no generaría efectos ambientales relevantes. Las declaraciones se dieron en el marco del debate por el pedido de la flota congeladora para aumentar al 50% la elaboración de colas de langostino a bordo.

Wöhler fue consultado sobre las posibles consecuencias ambientales de devolver al mar las cabezas de langostino generadas durante el procesamiento a bordo. Al respecto, explicó que se trata de materia orgánica que ya forma parte del ambiente natural.

«No creo que haya un impacto significativo. No es un volumen enorme de cabezas que se devolvería al mar y, además, es un producto que naturalmente está en el ecosistema», afirmó.

El especialista indicó que una parte importante de los langostinos muere naturalmente sin ser capturada y permanece en el mar, donde es reciclada por distintos organismos. «Lo que ocurre es que nadie lo ve y por eso no piensa que existe un impacto, pero en realidad no lo hay porque es un elemento natural del ecosistema que se recicla», señaló.

Wöhler diferenció esta situación de lo que ocurre cuando los residuos del procesamiento se acumulan en tierra sin tratamiento adecuado. En ese sentido, recordó las imágenes de grandes concentraciones de cabezas de langostino que, al quedar depositadas en un mismo lugar, pueden generar problemas ambientales localizados.

«Estamos acostumbrados a ver el impacto que se genera en tierra. Hemos visto fotos de grandes cantidades de cabezas de langostino acumuladas en un solo sitio, sin tratamiento, produciendo un impacto ambiental localizado importante. Pero eso no ocurriría de ninguna manera en el mar», explicó.

Según detalló, en el océano esos restos orgánicos se dispersan y son aprovechados por distintos organismos que forman parte de la cadena trófica. «Desde bacterias hasta otros organismos se alimentan de ese material. Nunca el impacto puede ser comparable al de arrojar todo junto en un mismo lugar», sostuvo.

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