En el marco de una visión estratégica de desarrollo urbano y transformación de la infraestructura comunitaria que pone en valor la identidad histórica de la ciudad, el programa «Bahía al Mar» continúa consolidando pasos fundamentales para devolverle el frente costero a los vecinos.
Durante una exhaustiva recorrida de supervisión por el sector del emblemático Muelle de Elevadores, el intendente municipal de Bahía Blanca, Federico Susbielles, junto al presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Bahía Blanca (CGPBB), Santiago Mandolesi Burgos, constataron que las obras de recuperación integral alcanzaron ya un 75% de avance de ejecución en su primera etapa.
El proyecto, financiado y coordinado articuladamente entre el Municipio y la administración portuaria bonaerense, busca transformar uno de los rincones patrimoniales más significativos del estuario en un espacio público de excelencia para el disfrute, el esparcimiento y el encuentro comunitario.
La intervención arquitectónica y paisajística abarca el histórico complejo que rodea a la antigua Usina General San Martín —conocida popularmente como el «Castillo»—, integrando en un recorrido peatonal y cultural sin precedentes las instalaciones de la ex Junta Nacional de Granos y las estructuras del viejo muelle.
Esta importante inversión pública en la costa bahiense no solo representa la recuperación física de hectáreas en desuso, sino que constituye una decisión política firme para democratizar el acceso al mar, potenciar el turismo local y preservar la memoria del trabajo portuario que cimentó el crecimiento de la región.
Las tareas que se despliegan en el predio avanzan a ritmo sostenido y contemplan intervenciones de ingeniería, restauración e infraestructura urbana de alta calidad.
Entre los frentes de trabajo actuales se destaca la consolidación estructural de las pasarelas peatonales, la instalación de modernos sistemas de iluminación LED de bajo consumo y la disposición de mobiliario urbano diseñado específicamente para resistir las condiciones climáticas de la zona costera.
El diseño del nuevo espacio contempla un paseo peatonal lineal que permitirá a los bahienses y turistas caminar junto a las estructuras históricas del muelle, ofreciendo postales únicas del estuario a través de estratégicos miradores y zonas de descanso.
La propuesta paisajística busca respetar la fisonomía industrial original del sector, entrelazando el hormigón y el hierro del pasado agroexportador con áreas verdes y senderos accesibles para personas con movilidad reducida.
Asimismo, las autoridades confirmaron que el proyecto incluye la reserva de sectores destinados al desarrollo de polos gastronómicos y comerciales de escala local.
Mediante la instalación de Food Trucks y terrazas al aire libre, se buscará dinamizar la economía local y ofrecer servicios de calidad a los visitantes, transformando el lugar en un centro de atracción tanto diurno como nocturno.
El corazón del proyecto late en la revalorización de la Usina General San Martín. Esta imponente estructura de estilo medieval e industrial, que supo dotar de energía a la actividad portuaria y civil de la zona, dejará de ser una postal estática del abandono para integrarse funcionalmente al circuito del paseo.
Especialistas en conservación patrimonial trabajan en la limpieza y preservación de las fachadas del «Castillo», asegurando que su mística arquitectónica permanezca intacta mientras se preparan sus inmediaciones para albergar ferias de artesanos, exposiciones fotográficas históricas y espectáculos culturales al aire libre.
La proximidad con las estructuras de la ex Junta Nacional de Granos genera un contraste visual que narra, por sí solo, las épocas doradas del desarrollo portuario argentino.
La articulación entre el Municipio y el CGPBB marca un precedente en la gestión de políticas públicas para Bahía Blanca. Históricamente, el puerto y la trama urbana central funcionaron como dos realidades paralelas, divididas por barreras físicas y burocráticas.
La materialización de «Bahía al Mar» rompe con esa histórica desconexión, asumiendo el desafío de una convivencia armónica que potencia las capacidades productivas de la terminal marítima sin descuidar la calidad de vida y el esparcimiento de la comunidad.
Con el 75% de la primera fase completada, los equipos técnicos estiman que los plazos de ejecución restantes se cumplirán de acuerdo al cronograma previsto.
La cuenta regresiva para la inauguración oficial ya comenzó, prometiendo devolverle a Bahía Blanca su bien más preciado: el horizonte abierto hacia su propio mar.






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