Si esta no es la casta, ¿la casta dónde está?
Montenegro pide licencia como senador provincial y volverá a asumir la intendencia de General Pueyrredón.
Después de casi un año de licencia al frente del municipio, Guillermo Montenegro prepara su regreso a la intendencia. Para hacerlo, pedirá licencia en el Senado bonaerense y retomará el cargo que dejó en diciembre del año pasado en manos del concejal Agustín Neme.
Lo que se comentaba en los pasillos de la política finalmente se concretará: Montenegro volverá en los próximos días para completar su segundo mandato como jefe comunal.
No renunció a la intendencia cuando asumió como senador y ahora tampoco renunciará a su banca. Una nueva licencia le permitirá conservar el lugar en la Legislatura y regresar al Senado cuando termine su mandato municipal en 2027. Allí todavía le quedarán dos años, hasta 2029.
La decisión de pedir licencia en 2025, en lugar de renunciar a la intendencia, dejó abierta desde el comienzo la puerta del regreso. Una ausencia de semejante duración plantea un interrogante inevitable: ¿pueden los cargos públicos quedar reservados mientras sus titulares prueban otros destinos políticos? jurídicamente sí, pero mucha falta de ética.
Montenegro llegó al Senado provincial tras ser elegido en las elecciones de septiembre del año pasado. Después de distanciarse de Mauricio Macri y acercarse a Javier Milei, junto con Cristian Ritondo y Diego Santilli, su nombre sonaba como posible ministro de Justicia de la Nación. Sin embargo, ese desembarco no se concretó. De los dirigentes mencionados, Santilli fue quien consiguió un lugar en el gabinete nacional.
El Ministerio de Justicia no llegó y Montenegro vuelve a la intendencia que había dejado en suspenso.
Durante su ausencia, la estructura municipal siguió siendo, en gran medida, la que él había conformado. Neme quedó a cargo del Ejecutivo, pero Montenegro mantuvo su influencia sobre los funcionarios y el bloque de concejales del PRO.
Ese esquema dejó a la ciudad con una conducción política condicionada. La posibilidad permanente de su regreso y la continuidad de funcionarios que respondían a él limitaron el margen de acción de Neme y prolongaron la incertidumbre sobre quién tomaba las decisiones.
Mar del Plata necesita una conducción presente, responsabilidades claras y respuestas en materia de seguridad, obras y servicios. Los vecinos merecen saber quién gobierna y quién se hace cargo de los resultados.
Un regreso anunciado, un enroque de cargos y un final desprolijo. Si esta no es la casta, ¿la casta dónde está?






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