Las ventas minoristas en Mar del Plata registraron en mayo una caída del 5,8% en unidades físicas respecto al mismo mes del año anterior, de acuerdo con el relevamiento mensual del Departamento de Estudios Sociales y Económicos (DESE) de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata (UCIP). El resultado más que duplica la variación de abril (2,6% negativo) y consolida una tendencia de consumo retraído.
«Nuevamente seguimos midiendo caída de ventas mensuales, y lo más preocupante no es el índice de este mes, sino el acumulado de muchos meses, que obliga a los comercios a resignar márgenes y a tomar deuda para mantener con gran esfuerzo sus puertas abiertas. En este contexto no vemos buenas expectativas de reversión en los próximos meses», afirmó Blas Taladrid, presidente de UCIP.
El relevamiento confirma un escenario de cautela generalizada. El 47,7% de los comerciantes consultados indicó que su situación empeoró respecto al mismo período del año anterior, frente a un 46% que la considera estable y un 6,3 % que registra mejoría. El 84,1% sostiene que el contexto actual no es propicio para invertir y el 19,1% anticipa nuevas caídas de ventas en el próximo semestre.
A la debilidad del consumo se suma una presión adicional sobre el ingreso disponible de los hogares. La modificación del régimen de Zona Fría (Ley 27.637) implica una transferencia de recursos desde el consumo local hacia el sistema energético que un análisis económico reciente estima en torno a los 5.000 millones de pesos por mes durante el pico de consumo invernal en el Partido de General Pueyrredon. Cada peso que se reasigna al pago de la factura de gas es un peso que deja de circular en el comercio de proximidad, en el momento del año en que la demanda de energía es mayor por razones climáticas.
UCIP monitorea mensualmente la actividad comercial a través del DESE y pone estos resultados a disposición de los actores públicos y privados con un objetivo concreto: que toda decisión que afecte el ingreso de los hogares marplatenses contemple su impacto sobre el comercio formal, que es el sector que sostiene la actividad, paga sus obligaciones y genera empleo en la ciudad.






Comentarios