- Opinión, Portada

La importancia de la conciencia marítima en los países costeros

Quienes viven con el mar como parte de su paraje natural no le toman el peso a su presencia. Desde los mariscos frescos que escogen no comer, o la arena que tanto les molesta cuando se cuela por los zapatos, la brisa marina que oxida las bicicletas y las gaviotas que ensucian las calles cercanas a la costanera; es una realidad que para quienes el mar es parte de la cotidianidad no hay consciencia de su importancia trascendental.

Precisamente, para conocer más de fondo desde donde nace esta falta de consciencia de identidad marítima con Ricardo Sánchez, jefe de la unidad de infraestructura de la División de Comercio Internacional e Integración de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), quien compartió reflexiones en torno a lo que nos falta en las sociedades para hacernos conscientes de la importancia del mar y ponerlo en los puestos prioritarios de la agenda política y económica.

Reflexiones en tiempos de cuarentena

La importancia del mar y sus recursos puede resumirse en una simple frase: “no shipping = no shopping”. Y eso es algo que la pandemia ha dejado en dolorosa evidencia, donde el comercio exterior (tanto exportaciones como importaciones) ha sido ‘víctima’ de un sistema que no considera el transporte marítimo de productos como una prioridad nacional. Desde alimentos, medicamentos, insumos básicos de la canasta familiar, tecnología, vehículos, insumos para producción industrial, materias primas, combustibles, etc. La lista de los productos que salen y entran de los países es larga y define la relevancia de las relaciones comerciales, donde virtualmente no existe una sola economía en el mundo que pueda denominarse como ‘autosutentable’ y que no necesite del intercambio comercial con un tercero para entregar todas las alternativas de consumo que su población necesite. “Cuando era joven, una vez leí algo que tuvo un profundo impacto en mí: que aunque estuviéramos lejos de una situación que lo ameritara, la última fuente de alimentación del mundo era el mar y que nadie lo cuidaba. Esa frase fue la que me motivó a estudiar economía y así buscar la manera de trabajar por dar visibilidad al mar y la importancia que tiene para la humanidad”, cuenta Ricardo Sánchez.

Y es que la cuarentena nos ha obligado a hacer esta reflexión. “Todo este tiempo que hemos pasado encerrados en casa con el trabajo literalmente delante de ti en el computador nos hace pensar ‘por qué hago esto’. En mi caso, soy economista porque entiendo que, más allá de los hermosos parajes que nos entregan las costas de Sudamérica, el mar es vital para nuestras vidas, no solo porque allí hay peces y otros recursos que nos puedan alimentar, sino porque es una vía de comunicación que nos une con el resto del mundo y sin la cual no podríamos subsistir al nivel que lo hacemos”, agrega el economista de la CEPAL.

Consciencia marítima

“Hace falta integrar el mar a la estrategia de desarrollo nacional, y eso es algo transversal en todos los países que tienen economías marítimas, no es exclusivo de Latinoamérica, porque también pasa en Estados Unidos, países europeos, etc. Ninguno se identifica como un país marítimo. Incluso Panamá, que se identifica como tal, la gente no tiene esa plena consciencia. Eso es un problema y termina repercutiendo en lo que pasa en los puertos y a nivel de transporte: se preocupan de los buses, trenes, aeropuertos … y los puertos quedan a un lado. No hay país donde esto no suceda”, comenta Sánchez.

Entonces, según plantea el economista, “¿cómo vamos a tener una estrategia de desarrollo si no hay visibilidad de la importancia del mar, salvo que haya un interés de por medio?”, reflexiona. “Los que se ocupan del mar somos los que trabajamos de esto por el motivo que sea. Yo soy economista por esto. Y siempre vi lo mismo. Por ejemplo, Panamá, que es mucho más mar que país, desde donde te paras ves mar. La gente en Panamá no tiene idea de lo crucial que es el mar. Para ellos es un lugar para tomar cerveza y conversar con amigos… y pasa lo mismo en todos los países con playa y mar”, añade.

Lo cierto es que no hay consciencia del mar en los países que efectivamente sustentan su intercambio comercial en las vías marítimas. “Esto es un problema porque al no haber consciencia a nivel cultural, tampoco lo hay en las esferas supeiores de liderazgo político, por lo tanto no hay visibilidad de la importancia de los temas relacionados con el mar y los legisladores vuelcan su atención a otros temas que copan la agenda política pero que no tienen que ver con el beneficio del desarrollo económico del país. Por lo tanto, el mar no entra nunca en esta consideración”.

Como toda toma de consciencia, caer en la cuenta de la importancia del mar es un tema de educación, de reforzar siempre la idea de que el mar nos conecta, nos une con el mundo y que cuidarlo va más allá de esfuerzos relacionados con la ecología, sino que también tiene que ver con preocuparse por la existencia y cuidado de la infraestructura de soporte y del recurso humano que ejecuta las labores. Será un trabajo de años, pero eventualmente el transporte marítimo y su impacto económico tomará el puesto de relevancia que tanto merece.

Fuente: Mundomaritimo

Comentarios